Guía práctica para viajar con el móvil


Trucos para evitar los cargos por ‘roaming’ y mantenerse conectados


Una mujer consulta su tableta junto al Támesis, en Londres, con el puente de la Torre (Tower Bridge) al fondo. /ELENA GENOVA
Más de un turista o viajero de negocios se ha llevado un susto al volver de un viaje al extranjero y encontrarse en casa o en la oficina con una factura de teléfono de cientos de euros. ¿Significa eso que es un adicto al móvil? No; la culpa la tiene el roaming, el servicio de itinerancia que los operadores de telefonía móvil facilitan por defecto en los viajes fuera del país; te mantiene conectado, pero pagando. Aunque se tenga contratada una tarifa plana de telefonía en España, con o sin conexión a Internet.

Para evitar sustos

La mejor solución para evitar sustos con las facturas es desactivar en el móvil la itinerancia de datos y la conexión 3G. La mayoría de los móviles permiten hacerlo desde el menú: hay que ir al icono de “ajustes” / “conexiones inalámbricas y redes” / “redes móviles”, y una vez allí desmarcar las casillas donde pone “usar paquetes de datos” e “itinerancia de datos”, los que pueden generar gastos extras. Hasta el verano pasado, cuando se regularon las tarifas de las llamadas en itinerancia, lo que también se conoce como roaming, los operadores podían cobrar lo que quisieran a sus clientes en el extranjero. Con la nueva regulación, el precio máximo dentro de la Unión Europea es de 29 céntimos por minuto en las llamadas, 8 céntimos por minuto en las llamadas recibidas, 9 céntimos por enviar un mensaje de texto y 70 céntimos por mega en las conexiones de Internet (a todos estos precios hay que sumarles el IVA).

Alerta contra el gasto

La nueva norma extiende el sistema de alerta para prevenir facturas elevadas que ya existía en Europa a países fuera de la Unión, donde las clavadas suelen ser mayores: salvo que se especifique un límite personal, los usuarios reciben un mensaje de aviso de su compañía cuando su factura se acerca a los 50 euros al mes (si la red de telefonía extranjera es compatible con este sistema); después, se suspende la conexión.

Llamadas fronterizas

Hablar lo justo y preciso y ser lo más breve posible es la regla de oro si se llama desde el extranjero empleando el roaming. Y lo mismo vale tanto para las llamadas desde la habitación del hotel, que suelen ser muy caras, como para las llamadas desde alta mar. Con el auge del turismo de cruceros, algunos operadores han comenzado a ofrecer cobertura en los barcos, aunque a precios muy elevados. Cuando estamos fuera del país pagamos tanto por las llamadas que hacemos como por las que recibimos, así que es mejor no contestar aquellas que no sean urgentes si se usa el roaming. En zonas fronterizas, el teléfono suele registrarse automáticamente en redes extranjeras al perder cobertura de la red propia. Para evitar que esto ocurra hay que configurar a través del menú del móvil si se desea que la selección de red sea “automática” (por defecto), o “manual”. En el caso de seleccionar la opción manual, el teléfono realizará una “búsqueda de red” que presentará en pantalla las que hay disponibles. En este caso, el teléfono no estará operativo para hacer o recibir llamadas hasta que no se confirme el registro en la red seleccionada.

Buscando wifi desesperadamente

La mejor estrategia para hablar o navegar sin que te cueste nada es usar solo redes wifi gratuitas. Como las que existen en aeropuertos (excepto en España, que son de pago), cafés, comercios y espacios comunes de los hoteles (si hay conexión a Internet en la habitación, antes de enchufarse hay que preguntar en recepción si es de pago o gratis). Si hay alguna red abierta en los alrededores, el teléfono (o la tablet, o el portátil) la detectará y se conectará solo; si es una red protegida por contraseña, aunque sea gratuita hay que pedir la clave de acceso en el mostrador o en recepción. Una tarea que facilitan los programas rastreadores como zona libre wifi (http://www.zonagratis.com.br), que usan el GPS del móvil para localizar puntos de acceso wifi gratis en los alrededores (algunos incluso proporcionan la clave de acceso de redes cerradas).

Cuando hablar no cuesta

Una vez conectados a una red wifi, la palabra mágica es Voip. La telefonía voz sobre IP (voz sobre protocolo de Internet), donde la señal de voz viaja a través de Internet en forma digital mediante paquetes de datos, en lugar de a través de circuitos de telefonía convencional, permite hablar de forma gratuita o, en el peor de los escenarios (que la otra persona no tenga instalado el programa), pagando muy poco. Sirve para hablar o mantener una videoconferencia de ordenador a ordenador, entre móviles y ordenadores, o de móvil a móvil a través de aplicaciones como Skype (www.skype.com), uno de los programas más utilizados para hablar por teléfono a través del ordenador, disponible también para móviles. Solo hace falta descargarse e instalar la aplicación (es gratis, y está disponible tanto para el sistema de Apple como el de Android), disponer de una conexión wifi, y que la persona con la que queremos hablar tenga instalado el mismo programa (aunque ya empiezan a ser compatibles entre ellos). También permite llamar a un teléfono fijo o a un móvil que no utilice este sistema a precios mucho más bajos que los que ofrecen las compañías tradicionales: algunos céntimos de euro por minuto.

Las mejores ‘apps’

Aplicaciones específicas para móviles como Viber (http://viber.com), Voipbuster (www.voipbuster.com/es) o Fring (www.fring.com), entre otros, también utilizan la tecnología Voip, con la ventaja de un menor coste en las llamadas a teléfonos fijos que Skype. Todos ellos admiten, además de llamadas de voz, la posibilidad de realizar videoconferencias.

La reina del móvil

Con 100 millones de usuarios, Line (http://line.naver.jp/es/) sirve tanto para hacer llamadas de voz sin coste como para enviar vídeos y mensajes de voz o jugar online. Es gratis y sirve para todas las plataformas, su único defecto es que consume mucha batería. Pero la auténtica estrella de la mensajería es Whatsapp (www.whatsapp.com): gratuita y rápida, permite ahorrarse el coste de los mensajes SMS y MMS de la telefonía tradicional. Como las anteriores, requiere que quien envía y quien recibe el mensaje tengan instalado el programa en el teléfono móvil. Solo tiene una pega: es una chivata; cuando se abre un mensaje, la persona que lo ha enviado recibe una notificación —el doble check— de que ha sido leído, así que luego no vale decir eso de “es que no lo he recibido...”, “se ha debido de perder...”. Como dice la protagonista de Doble check, un hilarante corto de Paco Caballero sobre el móvil en las relaciones de pareja: “¿Es que te fías más del whatsapp que de mí?”